mindfulness

El duelo

Cómo superar un duelo

Todos hemos pasado o pasaremos por alguna situación que nos exponga a superar un duelo. Me he encontrado en consulta con personas que hasta me piden que les de herramientas para afrontar un duelo que ni si quiera ha sucedido. Ni si quiera está cerca ese momento.

¿Es posible prepararnos para un duelo que no ha ocurrido? A veces estos pensamientos (porque al final, esto no son más que eso), se disfrazan de utilidad para prepararnos para lo peor. ¡Claro! Si asumo que mis padres no van a estar toda la vida conmigo, si empiezo a ponerme en contacto con esas emociones, el día que ocurra lo pasaré menos mal. ¿No es así como funciona nuestra mente?

¿Esos pensamientos me preparan para no sufrir?

A veces, hacernos conscientes de que somos seres volátiles y recordarnos que la vida es un hecho efímero y caduco, nos hace recordar que tenemos que disfrutar más del momento presente. El problema viene cuando ese pensamiento acaba por ser una gran preocupación, nuestro día a día se ve inmerso en esa angustia por estar más centrado en el fin que en todo el proceso.

Es cierto que cuando algunas personas me traen a consulta esta demanda, suele haber algo de base. Intolerancia a la incertidumbre. ¡Queremos tener todo bajo control, hasta las posibles emociones que sabemos que surgirán en un momento que aún no ha llegado!

Es verdad que podemos gestionar todo esto, que existen técnicas a nivel psicológico para abordar todo el proceso de duelo cuando esto ocurra. Pero ojo, anticiparnos a ello constantemente, puede que no nos sea tan útil como a priori nos parecía.

La aceptación del sufrimiento como solución

Aceptar el sufrimiento de la pérdida y no querer (paradójicamente) no sentirnos mal, podría ser un buen trabajo terapéutico. Esto es, asumir y ganar conciencia de que un duelo significa sufrir y sentir dolor por alguien a quien has querido. Y eso es tan sano y natural (no podía ser de otra forma) como sentir malestar por tener hambre tras un día de privación de comida.

Recordar la fugacidad de la vida no es algo malo en sí mismo. Sin embargo, tampoco es bueno. Te animo a que dejes de plantearte los pensamientos como buenos o malos. A que empieces a quedarte con lo útil de esas afirmaciones.

Es un hecho, la vida es pasajera, sí, por lo que voy a tratar de dar un momento a todas aquellas cosas que quiero hacer. No voy a posponer de manera indefinida mis planes.

Por supuesto, la vida es efímera y caduca, y es por eso que voy a demostrar a las personas que quiero de mi alrededor aquello que no suelo decirles.

Es más, esto no dura para siempre, así que voy a tratar de sentir cada momento como lo que es, único e irreemplazable.

El cambio es necesario

Todo en esta vida es cambio, hasta la propia vida. El cambio implica que todo tiene un inicio, una duración y un final. Todo proceso de cambio tiene un significado y una razón de ser. Claro, no podemos luchar contra esto, pero sí podemos observar y admirar la caducidad de la vida y sus procesos. Este motor infinito de la vida que nunca deja de funcionar. Nosotros no somos más que un espectador de todo ello. Además, tampoco podemos cambiar el cambio, aceptar esto es el primer paso para que un duelo sea sin más eso, un proceso inevitable por el que pasaremos.

Podemos incluso pensar que, como todo es caduco, hasta el duelo acaba, hasta esas emociones del duelo cambiarán y en algún momento ese dolor mermará para dar paso a otras vivencias y emociones, otras personas y otras experiencias.

¿Estás pasando por un proceso de duelo y quieres más información? Contacta conmigo, estaré encantada de ayudarte.

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Ejercicios de Mindfulness para niños

Mindfulness es tan beneficioso para niños como lo es para los adultos. Hay ya colegios en diferentes países como EEUU, Holanda o Reino Unido donde ya se practica de forma curricular. Esto no es de extrañar, pues la infancia es una etapa vital en la vida de las personas donde se produce el mayor pico de aprendizaje. Aquí te enseñaré los beneficios del mindfulness en los más pequeños y algunos ejercicios para que practiques mindfulness con los niños.

El principal objetivo de enseñar mindfulness a los niños es ofrecerles la oportunidad de que desarrollen mayor conciencia de sus experiencias internas y externas. En primer lugar, aprendiendo a reconocer sus propios pensamientos, emociones y sensaciones para después saber gestionarlos y reducir los comportamientos impulsivos asociados a éstos.

 

¿Qué beneficios ofrece el Mindfulness en los niños?

  • Les ayuda a gestionar las emociones que experimentan, ya sea enfado, angustia, tristeza o miedo
  • Mejora el aprendizaje y por ende, el rendimiento académico de los niños aumenta
  • Mejora la atención, aprenden a centrar el foco en lo que realmente está siendo importantes para ellos en ese instante
  • Desarrolla la compasión y la autocompasión, son más amables con los demás y consigo mismos
  • Favorece el aprendizaje de habilidades como la creatividad, la paciencia y la empatía

 

¿Qué debemos tener en cuenta cuando practicamos mindfulness con los niños?

A la hora de practicar mindfulness con los niños debemos tener en cuenta varias cosas.

En primer lugar, informarnos muy bien de qué significa el mindfulness, saber que no hay una forma “correcta” o “incorrecta” de practicar mindfulness y que no existe un objetivo en sí mismo durante la práctica. Sería buena idea formarse y practicar regularmente mindfulness antes de enseñar al niño esta herramienta. Podremos transmitir mucho mejor los conocimientos desde la experiencia.

También es fundamental que esta práctica comience siendo un ejercicio lúdico para que exploren nuevas sensaciones. Pensad que si esto se convierte en una carga extra o una tarea impuesta, seguramente que pierda todo el sentido. Se trata de que se convierta en un ejercicio parte de su rutina diaria.

Es importante también ajustar las expectativas del ejercicio, pues los niños no pueden pasar largas horas sentados practicando meditación. Bastaría con 5 o 10 minutos de mindfulness al día para conseguir cambios.

También hay que tener en cuenta que repetir algunos ejercicios no es malo, sobre todo aquellos que le gustan al niño. Aunque el ejercicio sea el mismo, en cada ocasión la experiencia personal puede variar.

Por último también sería importante transmitir paciencia durante la práctica del ejercicio con el niño, trabajando la aceptación. Hay muchos momentos en los que el niño no se encontrará bien y tendrá muchas distracciones. Es aquí nuestra labor comentarles que esto no es malo, que está bien que se de cuenta de ello y que es natural que haya días en los que la mente se distraiga con más facilidad que otros. Todas las experiencias están bien, no hay que juzgar ninguna.

 

Algunos ejercicios para practicar Mindfulness con los niños

  • ¿Cómo está el tiempo hoy?

Para este ejercicio pide al niño que se siente contigo cómodamente y cerrad los ojos. Ahora es el momento de que os deis un tiempo para ver cómo os sentís en este preciso momento. ¿Qué tiempo hace dentro de vosotros? Pregúntale al niño si llueve, si está soleado, si hace frío o calor, si se siente relajado o si por el contrario está a punto de caer una tormenta. Dile que simplemente observe esas sensaciones de forma curiosa y sin querer cambiarlas, con amabilidad y calma.

Hazle saber que el objetivo no es cambiar ese tiempo sino ser un espectador del mismo, ahora mismo este tiempo es el que hay y no es bueno ni malo. Puede ser que en otro momento del día el tiempo cambie, pero ahora es así y está bien. Los estados de ánimo cambian al igual que el tiempo, pasan por sí mismos y todos son útiles y necesarios para el ecosistema.

  • Contar lo que veo

Durante el camino al colegio, al parque o a otro sitio podemos aprovechar para practicar meditación informal con el niño. Vamos a darle la instrucción de que describa los objetos que están a su alrededor de la forma más detallada posible. Es probable que el niño empiece a decir valoraciones en lugar de descripciones (esto me gusta, esto es bonito…) tenemos que tratar de orientar la práctica a que el niño únicamente describa tal y como son las cosas, sin enjuiciarlas como buenas o malas, bonitas o feas, simplemente apreciando cada característica.

  • El extraterrestre

El mindful eating es una ejercicio de minfdulness muy usado en adultos, pero también podemos hacerlo con los niños ya que puede llegar a ser muy reforzante y lúdico. Pediremos al niño que imagine que es un extraterrestre que viene de otro planeta y no conoce ningún alimento de los que va a probar ahora.

Se trata de que desde que el niño tiene el alimento en sus manos empiece a describirlo con todo detalle, tratando de centrarse en todos los aspectos de ese alimento. Para ello podrá usar los 5 sentidos. Primero qué textura tiene, qué forma y de qué color es, después qué olor tiene. Después de explorarlo un rato sin aún comerlo, pasaremos a darle un primer bocado, le preguntaremos si es dulce, salado o más bien amargo, si hace algún sonido cuando lo masticamos… etc.

  • La bola de pensamientos

En este ejercicio necesitaremos una esfera o pelota transparente, podemos usar también una botella de agua o similar. Lo llenaremos de agua y algún material como purpurina. Lo que tenemos que hacer es remover la bola fuertemente y veremos cómo el agua se vuelve turbia. Le diremos que en ese momento se fije cómo no podemos ver a través del agua. Después dejaremos de sacudir la bola y dejaremos que la purpurina se asiente en ella.

Cuando todo el material se haya depositado en el fondo podremos ver a través del agua. Aquí animaremos al niño a reflexionar sobre esto. Aunque la purpurina siga sin desaparecer de la bola, ahora el agua es limpia. Ahora podemos ver a través de ella.

Haremos el símil con su mente. Hay ocasiones en que nuestros pensamientos y emociones son muy fuertes y luchamos contra ellos. Es aquí cuando éstos toman el mando y no somos capaces de ver a través de ellos. Pero que podemos tener esos pensamientos y emociones sin luchar, dejando que se “asienten” y que éstos no tomen el mando de nuestra vida y nuestro comportamiento.

¿A qué esperas para empezar a practicar estos ejercicios de mindfulness con los más pequeños?

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